Del instinto al aprendizaje

El cerebro ha evolucionado para aprender.

El cerebro humano es el resultado de millones de años de evolución. Aunque compartimos estructuras cerebrales con otros animales, nuestro cerebro ha desarrollado áreas que nos distinguen profundamente: la capacidad de planificar, imaginar, reflexionar y aprender en función del contexto cultural y social.
  • A diferencia del cerebro de otros mamíferos, el nuestro presenta una neocorteza altamente desarrollada, especialmente en los lóbulos frontales, responsables de funciones ejecutivas como la autorregulación, el juicio ético o la empatía.
  • Comprender estas diferencias no es solo una cuestión biológica: en educación, reconocer que nuestro cerebro está diseñado para aprender, emocionarse y adaptarse es la base para transformar el aula en un entorno verdaderamente humano.